Tras la detención en el aeropuerto de Cancún de Ana María Ríos Bemposta, peluquera y originaria de Arcade, que había pasado en aquel destino turístico su luna de miel, muchos se lo pensarán antes de elegir sus vacaciones allí.
En su maleta hallaron, al parecer, un detonador de explosivos y nueve cartuchos de los calibres 223 Remington Magnum, 7,62 y 9 mm parabelum. Además, casquillos percutidos del 38 especial y de un rifle de 50 mm (más potente que los de cualquier arma de caza mayor).
Lo curioso es que la maleta había sido facturada una hora antes del registro y que, durante ese tiempo, había quedado expuesta a manipulaciones.
Lo mejor es que nadie tuvo que abrir la maleta para poner los objetos, ya que estaban colocados en un bolsillo exterior de la misma.
Y lo más estúpido del caso es que ninguno de los artefactos hubiera podido causar ningún daño por sí solo. Los cartuchos, sin armas, y el detonador, sin explosivos y además, averiado. Se ve que Ana María debía tener en España, en la despensa de su casa, un fusil de asalto AK-47, una Beretta y un rifle de precisión y alta velocidad, además de goma-2, y que había ido a Cancún para comprar nueve balas diferentes y un detonador que le faltaban para atentar contra una peluquería que le hacía la competencia. Que durante su estancia en México había disparado con un revólver y con un rifle militar de francotirador, a lo mejor a su esposo, para gastarle una broma mientras estaba en el baño. Y que luego había regalado sendas armas al botones del hotel como propina, antes de salir para el aeropuerto.
Tendría gracia sino fuera tan dramático para Ana María y su familia.
¡Espero que ninguno de nuestros destinos turísticos se vea favorecido por autoridades tan competentes y sabias! ¿No deberían haber contemplado la posibilidad, antes de armar todo este escándalo, que puede que hayan sido ellos mismos víctimas de una campaña de boicot turístico? Precedentes, hay… Y si eso es así, el hecho podría repetirse a lo mejor con Vd. mismo, si es uno de los próximos turistas. Quizá le metan en el bolso de mano una carta de Ben Laden…
Yo, por si acaso, me iría mejor a Samarcanda.
